¡CONFIRMADOS EN EL ESPÍRITU!
| Mons. Eusebio Ramos Morales y el Rvdo. Jose A. Arocho, junto a los confirmandos. |
Con la alegría de la Pascua de Resurrección, el Obispo de la Diócesis del Yunque, S.E.R. Mons. Eusebio Ramos Morales, regresó a su última parroquia de asignación pastoral para conferir el sacramento de la Confirmación a veinticinco jóvenes. Se trató de la Parroquia Santísimo Redentor, en Monte Brisas de Fajardo, en la cual estuvo por espacio de cuatro años.
La Comunidad Parroquial, celebrando el reencuentro con su antiguo párroco, y ahora, su Obispo Pastor, le recibió con mucho entusiasmo y alegría, en unión a su Párroco actual, Rvdo. P. José A. Arocho. Con la participación de Padres, Padrinos, Catequistas y amigos de los Confirmandos, se inició la Celebración Litúrgica.
El Obispo acogió a los jóvenes con mucha alegría y cercanía, pues, muchos habían hecho la Primera Comunión durante su gestión parroquial; también, otros habían ejercido como servidores del Altar, acompañándole, precisamente a él, en esta Comunidad de Monte Brisas. Con entusiasmo y sin reserva alguna les planteó, ¿si estaban dispuestos y preparados para tener su Pentecostés personal? Los Confirmandos, sin titubeos y con sus miradas llenas de fe y de esperanza, contestaron a coro afirmativamente.
En el mensaje a la Comunidad, Mons. Eusebio, le recordó elementos que le identificaban y le daban sentido parroquial: su dinamicidad, su alegría, su entusiasmo, su espíritu de colaboración y organización pastoral. Les invitó a continuar fortaleciéndose y puso en sus manos el acompañamiento de los jóvenes que recibirían el sacramento de la Confirmación.
Dirigiéndose a los jóvenes, les señaló: “Es tiempo de fiesta para la Santa Madre Iglesia, porque celebramos a Cristo Resucitado. Por eso, Jóvenes, alégrense porque hoy les toca a ustedes ese encuentro personal. El mismo Jesús les enviará su Espíritu a ustedes. Este les renovará y transformará para que sean testigos vivos del Resucitado, portadores de vidas para los demás”.
De ahí, la necesidad de vivir esta Confirmación llenos de fe y de esperanza, abriendo nuestros corazones y disponiendo, totalmente, la persona de cada uno al Espíritu Santo. No tengan miedo, pues, con la fuerza y el amor de Dios podemos encaminarnos hacia una sociedad de respeto, de paz y de justicia. Necesitamos con urgencia jóvenes valientes que, llenos de Cristo, proclamen por todas partes, en cada esquina: “Cristo vive, alégrate, está en mi corazón y quiere estar, también en el tuyo”. Ustedes son testigos privilegiados para los demás jóvenes. Y así, procedió a conferirles el sacramento de la Confirmación a los jóvenes que lo esperaban llenos de emoción. Al finalizar la Liturgia, era contagiosa la alegría de los jóvenes, juntos a su Pastor.
¡Adelante Jóvenes y a ser verdaderos testigos de Cristo Resucitado!
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