domingo, 22 de mayo de 2011


¡CONFIRMADOS EN EL ESPÍRITU!


Mons. Eusebio Ramos Morales y el Rvdo. Jose A. Arocho, junto a los confirmandos.


Con la alegría de la Pascua de Resurrección, el Obispo de la Diócesis del Yunque, S.E.R. Mons. Eusebio Ramos Morales, regresó a su última parroquia de asignación pastoral para conferir el sacramento de la  Confirmación  a  veinticinco jóvenes.  Se trató de la  Parroquia Santísimo Redentor, en Monte Brisas  de Fajardo, en la cual estuvo por espacio de cuatro años.

La Comunidad Parroquial, celebrando el reencuentro con su antiguo  párroco, y ahora, su Obispo Pastor,  le recibió con mucho entusiasmo y alegría,  en unión a su Párroco actual, Rvdo. P. José A. Arocho.    Con la participación de Padres, Padrinos, Catequistas  y amigos de los Confirmandos, se inició la Celebración Litúrgica. 

El Obispo acogió a los jóvenes con mucha alegría  y cercanía, pues,  muchos habían hecho  la Primera Comunión  durante su gestión parroquial; también,  otros habían  ejercido como servidores del Altar, acompañándole, precisamente a  él,  en esta Comunidad de Monte Brisas.    Con entusiasmo  y sin reserva alguna les planteó, ¿si estaban dispuestos y preparados para tener su  Pentecostés personal?    Los Confirmandos, sin titubeos y con sus miradas  llenas de fe y de esperanza, contestaron a  coro afirmativamente.

En el mensaje   a la Comunidad,  Mons. Eusebio,  le recordó  elementos que le identificaban y le daban sentido parroquial: su dinamicidad, su alegría, su entusiasmo,  su espíritu de colaboración y organización  pastoral.   Les  invitó a continuar fortaleciéndose  y puso en sus manos el acompañamiento de los jóvenes que recibirían el  sacramento de la Confirmación.   

Dirigiéndose a los jóvenes, les señaló:  “Es tiempo de fiesta  para la   Santa Madre Iglesia, porque celebramos a Cristo Resucitado.   Por eso, Jóvenes, alégrense porque  hoy  les toca  a ustedes ese encuentro  personal.    El mismo Jesús les enviará su Espíritu  a ustedes.  Este les renovará y transformará  para que sean testigos vivos del Resucitado, portadores de vidas para los demás”.

De ahí, la necesidad  de vivir esta Confirmación llenos de fe y de esperanza, abriendo nuestros corazones y disponiendo,  totalmente,   la persona de cada uno al Espíritu Santo.   No tengan miedo, pues, con la fuerza y el amor de Dios podemos  encaminarnos hacia una sociedad de respeto, de paz y de justicia.   Necesitamos con urgencia jóvenes  valientes que, llenos de Cristo,  proclamen por todas partes, en  cada esquina:  Cristo vive, alégrate, está en mi corazón y quiere estar, también en el tuyo”.    Ustedes son testigos privilegiados para los demás jóvenes.  Y así, procedió a conferirles el sacramento de la Confirmación a los jóvenes   que lo esperaban llenos de emoción. Al finalizar la  Liturgia, era contagiosa la alegría de los jóvenes, juntos a su Pastor. 

¡Adelante Jóvenes y a ser verdaderos testigos de Cristo Resucitado!


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