La Diócesis de Fajardo-Humacao celebra la
Jornada de la Divina Misericordia
“Una jornada de oración, reconciliación y
adoración que fortaleció la fe de nuestra comunidad diocesana”, S.E.R. Mons.
Luis F. Miranda Rivera, O. Carm., Obispo.
Monte Brisas, Fajardo. La Diócesis de
Fajardo-Humacao celebró el domingo, 12 de abril, por cuarto año consecutivo, la
Misa Diocesana de la Divina Misericordia, un encuentro que reunió a fieles de
diversas comunidades en la Parroquia Santísimo Redentor de Fajardo. La jornada,
profundamente marcada por el espíritu pascual, tuvo como propósito ofrecer un
espacio de renovación espiritual mediante el sacramento de la reconciliación,
la adoración eucarística y la oración comunitaria.
Desde temprano en la tarde, los fieles
comenzaron a llegar al templo para participar del sacramento de la
reconciliación, uno de los momentos más concurridos y significativos de la
celebración. Varios sacerdotes de la diócesis estuvieron disponibles para
atender a los penitentes, permitiendo que muchos experimentaran el consuelo del
perdón y la gracia restauradora de Dios. Este ambiente de recogimiento
evidenció el deseo profundo del pueblo de Dios de reconciliarse y caminar con
un corazón renovado.
Con un espíritu de alegría y esperanza, los fieles se dispusieron luego a participar de la celebración eucarística, punto culminante de la jornada. La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, S.E.R. Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O. Carm., quien en su mensaje pastoral exhortó a los presentes a confiar plenamente en la misericordia de Dios, recordando que esta devoción es un camino seguro hacia la sanación interior y la vida nueva que brota del Resucitado.
La homilía estuvo a cargo de Mons.
Francisco Medina, quien predicó con profundidad espiritual sobre el encuentro
transformador con Cristo resucitado. Subrayó cómo la presencia del Señor disipa
el miedo, la tristeza y el resentimiento, y destacó el valor redentor de las
llagas glorificadas de Jesús, presentándolas como “puertas abiertas al cielo”.
Invitó a los fieles a acercarse con confianza al “trono de la gracia”,
especialmente mediante el sacramento de la reconciliación.
Mons. Medina retomó también las
enseñanzas de santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia,
recordando que la confesión es el “tribunal de la misericordia”, donde Cristo
actúa como médico, juez, padre y pastor. Sus palabras resonaron profundamente
entre los asistentes, motivándolos a vivir una fe más comprometida y confiada
en el amor incondicional de Dios.
La celebración congregó a más de un
centenar de fieles prove
nientes de distintas parroquias de la diócesis y de
pueblos cercanos, quienes participaron con devoción en esta fiesta que, año
tras año, fortalece la vida espiritual de la Iglesia local.
¡Jesús, en ti confío!
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