domingo, 26 de abril de 2026

La Diócesis de Fajardo-Humacao celebra la Jornada de la Divina Misericordia

 

La Diócesis de Fajardo-Humacao celebra la Jornada de la Divina Misericordia

“Una jornada de oración, reconciliación y adoración que fortaleció la fe de nuestra comunidad diocesana”, S.E.R. Mons. Luis F. Miranda Rivera, O. Carm., Obispo.

Monte Brisas, Fajardo. La Diócesis de Fajardo-Humacao celebró el domingo, 12 de abril, por cuarto año consecutivo, la Misa Diocesana de la Divina Misericordia, un encuentro que reunió a fieles de diversas comunidades en la Parroquia Santísimo Redentor de Fajardo. La jornada, profundamente marcada por el espíritu pascual, tuvo como propósito ofrecer un espacio de renovación espiritual mediante el sacramento de la reconciliación, la adoración eucarística y la oración comunitaria.

Desde temprano en la tarde, los fieles comenzaron a llegar al templo para participar del sacramento de la reconciliación, uno de los momentos más concurridos y significativos de la celebración. Varios sacerdotes de la diócesis estuvieron disponibles para atender a los penitentes, permitiendo que muchos experimentaran el consuelo del perdón y la gracia restauradora de Dios. Este ambiente de recogimiento evidenció el deseo profundo del pueblo de Dios de reconciliarse y caminar con un corazón renovado.

Posteriormente, la comunidad vivió un momento de gran solemnidad con la exposición del Santísimo Sacramento. El padre Javier Morales Franco, párroco de la Parroquia San José en Luquillo, dirigió este tiempo de adoración, guiando a los presentes en cantos, silencios contemplativos y reflexiones centradas en Cristo vivo en la Eucaristía. La atmósfera de oración permitió a muchos abrir el corazón a la misericordia divina, en un clima de profunda paz y recogimiento.

Con un espíritu de alegría y esperanza, los fieles se dispusieron luego a participar de la celebración eucarística, punto culminante de la jornada. La Santa Misa fue presidida por el obispo diocesano, S.E.R. Mons. Luis Francisco Miranda Rivera, O. Carm., quien en su mensaje pastoral exhortó a los presentes a confiar plenamente en la misericordia de Dios, recordando que esta devoción es un camino seguro hacia la sanación interior y la vida nueva que brota del Resucitado.

La homilía estuvo a cargo de Mons. Francisco Medina, quien predicó con profundidad espiritual sobre el encuentro transformador con Cristo resucitado. Subrayó cómo la presencia del Señor disipa el miedo, la tristeza y el resentimiento, y destacó el valor redentor de las llagas glorificadas de Jesús, presentándolas como “puertas abiertas al cielo”. Invitó a los fieles a acercarse con confianza al “trono de la gracia”, especialmente mediante el sacramento de la reconciliación.

Mons. Medina retomó también las enseñanzas de santa Faustina Kowalska, apóstol de la Divina Misericordia, recordando que la confesión es el “tribunal de la misericordia”, donde Cristo actúa como médico, juez, padre y pastor. Sus palabras resonaron profundamente entre los asistentes, motivándolos a vivir una fe más comprometida y confiada en el amor incondicional de Dios.

La celebración congregó a más de un centenar de fieles prove



nientes de distintas parroquias de la diócesis y de pueblos cercanos, quienes participaron con devoción en esta fiesta que, año tras año, fortalece la vida espiritual de la Iglesia local.

Al concluir la jornada, el padre Luis Norberto Correa García, párroco de la comunidad anfitriona, expresó su agradecimiento al obispo diocesano por impulsar esta iniciativa pastoral. Destacó que celebraciones como esta permiten a los fieles “aprovechar plenamente las gracias que la Iglesia dispensa abundantemente”, haciéndolos partícipes de los méritos redentores de Cristo y renovando la vida de fe de toda la comunidad.

¡Jesús, en ti confío!

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